El Flaco | José Pablo Feinmann

El Flaco
Reseña por Ernesto Simón

Flaco no te vayas

Título: El Flaco
Autor: José Pablo Feinmann
Género: Crónica
Editorial: Planeta
Páginas: 318

La vieja canción de los años 70 no serviría hoy para retenerlo. “Flaco no te vayas, Flaco vení…” Néstor se fue un día cualquiera del año 2010. Y si bien no hay canción que evite la muerte, el libro de José Pablo Feinmann servirá para inmortalizar la estampa del polémico ex presidente que gobernó el país desde 2003 al 2007. Precisamente ahí se mete esta escueta crítica que intentaré. “El flaco, diálogos irreverentes con Néstor Kirchner” fue uno de los más vendidos del 2010. Qué difícil es poder escribir sobre un filósofo brillante que ha dado muestras de una lucidez única y una cultura universal casi imbatible. Dicho esto, es preciso explicar que Feinmann utiliza varias páginas de su nuevo trabajo para legitimarse. Deja en claro que el ex presidente y su familia lo leen. Se regodea al descubrir que El Flaco le ha tomado aprecio y que ese aprecio es mutuo. Feinmann, el filósofo marxista que adhiere al gobierno de un matrimonio de multimillonarios. Ese podría ser el subtítulo de esta nota. Pero no, sigamos.

Está muy bien escrito, casi como un cuaderno de notas personales que por momentos vira al ensayo político y filosófico. En la letra de Feinmann se advierte pasión, encantamiento y, por qué no, hasta sentimentalismo. El libro enaltece a Néstor. Lo describe como un tipo sensible, bonachón, pasional, irascible y, fundamentalmente, querible. El intelectual se desdibuja cuando da paso al alelado muchacho que alguna vez pasó por la JP y que ahora cree encontrar en Kirchner al continuador de Perón. No duda en comparar a Néstor con el “primer Perón”. Pobrecito, no debe ser el único que se está quedando ciego.

Hay una parte muy cruda. Acaso porque esos párrafos nos hacen caer en la cuenta de que el país esta siendo tironeado por mafias. Bástenos leer el capítulo donde el escritor define al aparato peronista de una manera brutal: “Hoy son todos mafiosos. No tienen ideología salvo la de la guita. El poder entendido en tanto la guita, manejo de intendencias, de comisarios, de barras bravas, de pasantes de droga, y de cadenas de prostitución”. Para ser honestos, le faltó dejar bien en claro que en ese aparato se apoyan los gobiernos justicialistas cuando asumen, incluido el de su amigo El Flaco y señora. En una parte reproduce un diálogo en la Rosada donde Néstor afirma que hay que comprar con plata a ciertos intendentes del cono urbano bonaerense.

En la pluma de Feinmann, El Flaco es un infatigable acumulador de poder real. Asoma una certera crítica a Jorge Fontevecchia y a sus medios, y también dispara contra revista Gente. Opina que la estructura peronista está muerta y que sólo trabaja para sostenerse. Es honesto al citar la famosa frase, “hablá con De Vido”, en clara alusión a las cometas, y apenas menciona la fortuna de los K. No conviene José Pablo, acordate de tu contrato en Canal Encuentro. Claro que lo hace muy a la pasada, y atribuye esas acusaciones a un sector “progre” de una izquierda que se siente pura y que no es capaz de ensuciarse las manos en el lodo para disputar el poder. Hay tramos que emocionan. El email que Néstor le envía a José Pablo. La respuesta del escritor al presidente. El relato final de cuando lo vio por última vez. Casi me dispara los lagrimales el loco.

Tal vez la parte más interesante de “El Flaco” sea aquella donde el filósofo plantea la vieja discusión: ¿Hasta dónde llegar para conquistar el poder? ¿Hasta qué punto ensuciarse las manos para transformar la realidad una vez en el gobierno? Se apoya en la obra de teatro de Sartre, “Las manos sucias” y en algunos escritos de Albert Camus. Ahí aparece el Feinmann más jugoso. Con una argumentación impecable hace palanca para darle sentido a los actos de Néstor, aun los más brutales. Se anima y critica al político pero exalta al hombre. Y lo termina ubicando en el podio al que sólo suben los hombres necesarios para un país contradictorio y violento como es Argentina. Me atreveré a decir que cada gobierno tiene el escriba que se merece. De ser así, “El Flaco” es esa clase de libros que el lector deberá recorrer con el ojo crítico bien abierto y la neurona atenta, como diría Tato Bores. Good Show.

Reseña: Ernesto Simón
@simondixit