Bird, de Clint Eastwood | Esta va por los músicos

Bird
Reseña por Lautaro Sillero

Charlie Parker no encontró en su vida nada parecido a la redención. Murió con 34 años, pero parecía tener 65. Intentó abandonar la heroína y el alcohol, pero inevitablemente recaía.

Su historia es una de continuos reveses y frustraciones personales. No pudo despedirse de su hija que falleció de neumonía. Él murió solo, de un paro cardíaco fruto de un ataque de risa (eso afirma la leyenda).

Ciertamente no es una historia feliz, pese a los breves momentos de felicidad que consigue vislumbrar el protagonista. Pero sí es una historia necesaria para estos tiempos que corren donde el arte tiene el signo peso y las victorias personales son la única opción.

Parker no fue un héroe, fue un pobre miserable. Pero con una dignidad que los exitosos no conocen. Su historia también es la de un hombre que siempre luchó contra los prejuicios que existían contra su música, contra sus adicciones y sus demonios personales, que finalmente acabarían destruyéndolo.

Si bien el músico perdió su lucha personal, esta película entrega una dura lección: muchas veces debemos vivir con la derrota y al final, tal vez, podamos arañar alguna pequeña victoria.

Bird

Esta película marcó un hito en la carrera del director Clint Eastwood, fue con ella que se lo comenzó a considerar como un cineasta “serio” y digno de tomar en cuenta.

Este proyecto era muy especial para Eastwood ya que Charlie Parker es uno de sus músicos favoritos y quería rendirle un homenaje a su figura sin caer en romanticismos o faltar a su memoria.

La cinta se ve sostenida por una cuidada fotografía y por la brillante actuación de Forest Whitaker como Parker, consiguiendo transmitir con una sola mirada frente al espejo las sensaciones de su personaje como muy pocos pueden hacer.

A Bird no lo considero el mejor film de Eastwood (pese a que es muy bueno), pero es la película en la que Eastwood cimentaría su brillante carrera posterior que lo llevaría a ser considerado uno de los mejores directores de la historia del cine.

También es el más sentido homenaje que se le hizo a los músicos desde el magistral relato “El perseguidor” de Julio Cortázar (el cual curiosamente lo dedica también a Ch. Parker). Y es por eso, amigos míos, que tienen que ver Bird.

Reseña: Lautaro Sillero